En el mundo Terranova la biología de la especie humana era muy diferente a la que conocemos, ahí, todos nacían como hombres. Era algo indiscutible y que estaba grabado en cada célula del cuerpo. Sin embargo, entre los 15 y los 22 años, un significativo porcentaje de ellos experimentaba "la Transición": un proceso lento que duraba exactamente nueve meses, convirtiendolos en mujeres de una belleza hipnótica con cuerpos que parecían diseñados para ser modelos.
Durante este proceso los pechos crecían gradualmente, las caderas se ensanchaban, el pene se encogía progresivamente hasta retraerse por completo y dar paso a una vagina, la voz se afinaba, la piel se suavizaba y los rasgos faciales se dulcificaban en una feminidad irresistible. No todos pasaban por esta transición, algunos permanecían como hombres, asegurando un equilibrio en la sociedad.
Alex había crecido en este mundo, siempre consciente de lo que podía ocurrir al entrar en preparatoria. A los 15 años, recién graduado de la secundaria, sus padres lo llamaron a la sala para tener una conversación acerca de eso. Elena, su madre, era una mujer de 38 años (en ese entonces), con un cuerpo que irradiaba belleza, senos grandes y redondos, caderas anchas que balanceaban con cada paso y una figura que era pura sensualidad. Su padre, Marcus, un hombre fornido de 40 años que nunca había experimentado el cambio, se sentaba a su lado, su mano entrelazada con la de Elena en un gesto de amor duradero.
"Hijo, es momento de que conozcas mi historia, está en edad de saber que a ti también te puede ocurrir", habló Elena, su voz suave pero llena de emoción. "Cuando tenía 18 años, yo era Elias, un joven ambicioso como tú, iba a entrar a la carrera de ingeniería industrial. Conocí a Marcus en la escuela y nos volvimos inseparables, compartíamos risas, cervezas y sueños de un futuro lleno de fiesta y mujeres... Una mañana, me desperté con una fatiga intensa y un dolor muscular en el pecho. Al principio, pensé que era el gym, pero al pasar unos días pronto noté una hinchazón en mis pectorales, se sentían más suaves y sensibles. Era el inicio de la transición. Está duró justo los 9 meses y lo cambio todo para mi. Mis senos empezaron como bultos pequeños, pero crecieron increíblemente, para el mes tres, ya eran del tamaño de una copa B, con pezones que se endurecían ante el menor estímulo, enviando ondas de placer por todo mi cuerpo. Mis caderas tronaban por las noches, ensanchándose centímetro a centímetro, redondeando mis pompas en curvas que atraían a cualquiera. En mi entrepierna, mi pene se encogió gradualmente: para el mes cinco, era la mitad de su tamaño, un pene diminuto que era hipersensible. Hacia el final, desapareció por completo, transformándose en una vagina con labios suaves e hinchados cuando me excitaba, un clítoris palpitante con cada emoción. Mi voz se volvió más aguda, mi piel se suavizó, y mis rasgos se dulcificaron. Fue aterrador al principio, Alex. Pero también liberador. Al mirarme al espejo, vi a Elena: una mujer hermosa, con curvas voluptuosas que me hacían sentir empoderada, senos que llenaban cualquier escote y una silueta que atraía miradas."
Marcus intervino, su voz grave y llena de nostalgia, apretando la mano de Elena. "Yo estuve a su lado desde el primer día, hijo. Al principio, fue un shock ver a mi mejor amigo transformarse. Sentía confusión, miedo por él, pero también una atracción hacia el comenzó gracias a estos cambios. Sus pechos creciendo, sus caderas ensanchándose... Eso despertó algo en mí. Empecé a ayudarlo con masajes para el dolor. Lo amaba como Elias —su humor, su inteligencia—, pero me enamoré perdidamente de Elena. Al final de la Transición, supe que era mi alma gemela. Al salir de la universidad a los 22 años nos fuimos a vivir juntos y a los 24 nos casamos y un año después naciste tu. Si te toca a ti, Alex, no lo enfrentaras solo."
Alex escuchó con nervios, tenía una mezcla de fascinación y ansiedad. Y si me pasa a mí? Encontraré a alguien como papá encontró a mamá? Pensó, abrazando a ambos con gratitud. "Gracias por compartirlo. Me hace sentir menos solo ante la posibilidad de que suceda."
Seis años después, a los 24, Alex vivía en un apartamento acogedor pero caótico con su roommie y mejor amigo, Jordan. Jordan, de 25 años, era un tipo alto y atlético, con ojos verdes penetrantes que parecían leer el alma, cabello oscuro siempre revuelto y una sonrisa juguetona que disipaba cualquier tensión. El no había mostrado signos de Transición y probablemente nunca lo haría. Trabajaban en la misma empresa, y compartían casi todo: desayunos, noches de videojuegos con cervezas, salidas al antro y charlas profundas hasta el amanecer. Jordan era leal, protector, con un humor sarcástico que ocultaba una sensibilidad profunda. Alex siempre había sentido una conexión especial con él, pero la atribuía a la amistad; en el fondo, sin embargo, latía una atracción sutil que la Transición pronto desataría.
Una mañana soleada de primavera, Alex se despertó con un dolor en el pecho y un cansancio que lo dejó tumbado en la cama. Al levantarse para ir al baño se miró al espejo y noto que sus pectorales estaban hinchados. "No puede ser... Acaso empezaré a cambiar ahora?" Pensó, el pánico comenzó a invadirlo. "Jordan", dijo con voz temblorosa. Jordan entro al cuarto, aún en boxers, frotándose los ojos somnolientos. "Qué pasa, Alex? Estás muy pálido..."
"Es la Transición. Creo que está comenzando", murmuró Alex, tocándose el pecho con manos temblorosas.
Jordan parpadeó, y luego puso una expresión de asombro, se acercó y colocó una mano en el hombro de Alex. "Mierda, Alex. Bien, mantén la calma, lo vas a superar. Tengo familiares que han pasado por esto, no estás solo. Te apoyaré en cada paso, lo juro." Decía jordan con decisión, "No dejaré que pase por esto solo. Es mi mejor amigo..." Pensaba jordan mientras sujetaba el hombro de alex.
Alex llamó a sus padres de inmediato. Elena llegó esa misma tarde. "Alex, recuerdas nuestra charla de hace años", dijo Elena, "si mamá, lo recuerdo ahora más que otra veces..." Respondió Alex con visible nerviosismo.
"Bien, no debes preocuparte. Te daré consejos prácticos, compartiré mis experiencias contigo, y te ayudaré en todo, hasta en comprar ropa mía mor. o quiero que te sientas perdido."
Los primeros meses fueron un torbellino para Alex, lleno de adaptaciones físicas y emocionales. En el mes uno, los pechos de Alex crecieron pequeños, unos pequeños bultos que dolían al más mínimo roce. "Debo confesar que es extraño Jordan, es como si mis pechos se llenaran poco a poco de agua jaja", confesó una noche en el departamento, levantándose la camiseta para verlos frente al espejo del baño en común. Jordan miraba fijamente a alex mientras esté se veía en el espejo, Jordan tragaba saliva, la figura que se volvía cada vez más femenina de Alex comenzaba a despertar en el sentimientos extraños. "Eh, sí... están creciendo poco a poco..." Contestó jordan con confusión. Alex volteo y vio como jordan lo veía, esto provocó que Alex se apenara y respondió "oh perdón..." y cerró la puerta del baño con la cara visiblemente sonrojada.
El cambio también trajo una costumbre para Alex, cada 15 días, visitaba a sus padres para obtener el consejo de su madre, su idea era preguntarle cómo maquillarse, peinarse, vestirse, etc. En la primera visita, Elena lo llevó a una boutique discreta de lencería, está era una boutique especializada en personas que pasaban por lo mismo que el.
"Bien, empecemos con lo sencillo, primero compraremos unos corpiños pero... subiendo el proceso te durarán poco, así que compraremos también lo básico, brasieres suaves y pantis de algodon", dijo Elena, mientras se dirigen a pagar.
Al llegar a casa Alex se metió a su baño personal, Elena lo espero sentada en la cama de su cuarto. Alex se desnudo y se miró al espejo, veía como sus muslos se volvían gruesos y suaves, su trasero crecía cada vez más, la cintura se comenzaba a formar, sus manos y brazos se volvían más delgados y tonificados. Apenado, se puso su por primera vez un conjunto de ropa interior femenina.
Está primera vez utilizó un corpiño que le acomodaba sus pequeños senos en su lugar. "Dios, me siento ridículo. Cómo voy a soportar esto?" Elena tocó la puerta y paso, al verlo sonrió y dijo. "Se que al principio es extraño, pero pronto te comenzará a gustar como poco a poco te realzan tus pechos y te comienzas a ver más femenina. Recuerda, hijo: esto no debe cambiar lo que eres por dentro."
En el mes dos, las caderas de Alex comenzaron a ensancharse sutilmente, su trasero comienza a redondeándose gracias a qué en este mes Alex entro al gimnasio por indicaciones médicas, le dijeron que el proceso sería mejor si también gastaba energía en el gimnasio ya que así tendría una mejor formación en su cuerpo. Esto lo notaba Alex en el espejo ya que sus corpiños y pantis sencillas quedaron a un lado, ahora tenía que comenzar a usar los brasieres y pantis de algodón que compraron ya que eran más elásticos y cómodos para sus crecientes caderas y pechos.
Al vivir juntos, Jordan notaba cada detalle: cómo Alex caminaba con un balanceo nuevo, cómo sus jeans resaltaban sus nuevas curvas ya que estos apretaban sus caderas. "Estás cambiando muy rápido, Alex. Tus movimientos son... más femeninos", comentó una tarde mientras Alex leía un libro en la sala. Alex se sonrojó, sintiendo los ojos de Jordan clavados en sus pechos. "Me comienza a mirar diferente. Le gusto, o es mi imaginación? Jordan tampoco es feo..."
En su segunda visita a su madre: Elena y él fueron a comprar ropa de mujer, jeans que resalten sus nuevas nalgas y blusas escotadas basicas. "Tus pechos ya son más notables tienes que empezar a mostrarlos un poco, es parte del cambio, así te aceptarás más rápido", dijo Elena. Alex confesó: "debo admitir que no me desagrada ponerme brasieres mamá, creo que es más cómodo que el corpiño jaja." Salieron de la tienda con bolsas llenas de ropa y al llegar a su departamento comenzaron a tirar toda su antigua ropa, la guardaron para irla a donar y comenzaron a llenar el closet con su nuevo guarda ropa. Alex entro al baño a cambiarse, al desnudarse vio su pequeño pene, era visiblemente más pequeño que cuando el proceso inició, se puso unas pantis y brasier limpios.
Sus senos se sentían un poco apretados, al parecer crecieron de nuevo, se puso unos jeans a la cadera y con sus manos si tenía una blusa rosa mientras la veía, "esto será el inicio supongo... Pero es extraño, no me desagrada comenzar a usar este tipo de ropa, es como si lo hubiera estado esperando desde el principio". Se dijo asi mismo.
Para el mes tres, los pechos de Alex alcanzaron una copa B, ya rebotaban al caminar y sus pezones se comenzaban a sentir más sensibles.
Su pene se había reducido a tres cuartos de su tamaño pero eso no impedía que se masturbara. Se recostaba en la cama, con una mano tomaba sus pechos y pellizcaba sus pezones, con la otra masajeaba su pene hasta estar erecto y comenzaba a jalarsela pensando en jordan y su cuerpo atlético mientras su verga lo penetraba.
Con jordan las noches en el apartamento se volvieron más... Romanticas: se acurrucaban en el sillón viendo películas, había toques inocentes escalaban a caricias por parte de jordan. "Jordan, esto me confunde tanto", murmuró Alex una noche, sus mejillas sonrojadas. Jordan, con el corazón acelerado contestó. "A mi también me confunde esto, Alex. Verte cambiar... me a causado una atracción de una forma que no esperaba." Y en un movimiento rápido y sin pensarlo mucho jordan beso a Alex. Esa noche, se fueron al cuarto de Alex y se comenzaron a masturbar mutuamente, Jordan acariciaba el pequeño pene con ternura. "Se siente tan suave... pero sé que algo mejor vendrá", susurró Jordan y Alex se vino con un gemido.
En una visita más: Elena notó el brillo en los ojos de Alex. "Enamorado?" Preguntó. Alex asintió, sonrojado. "Bueno, entonces es momeneto de empezar a compara las armas letales mi niño... o te debería empezar a decir mi niña? Jaja vamos vamos, rápido". Está vez compraron lencería sutil: tangas y brasieres push-up. "Para cuando quieras sentirte sexy", guiñó Elena.
En el mes cuatro, la transformación aceleró dramáticamente. Los pechos de Alex crecieron a una copa C, voluptuosos y firmes. Sus caderas eran anchas y curvilíneas, su cintura se afinaba en un reloj de arena perfecto, su cabello creció, aunque aún su cara mantenía algunos que otro rasgos masculino y eso incomodaba un poco a Alex. Aunque ahora era el momento perfecto para comenzar a usar su nueva ropa interior, al ponerse su primera tanga sintió alivio de que su pene fuera tan pequeño que no se le saliera, sintió satisfacción de ver cómo sus enormes pechos eran resaltados por su nuevo brasier, eso la reconfortó por un momento.
Jordan ya no podía contener el deseo de poseer a Alex. "Alex, no sabes cuánto te deseo", confesó una noche, besándolo con urgencia. Se desnudaron en la sala, Jordan admirando el cuerpo en evolución. "Tus tetas son perfectas... Son tan grandes y tan suaves", murmuró, chupando un pezón erecto, enviando ondas de placer a través de Alex. "Jordan, eso se siente... Bien oh, dios", jadeó Alex, arqueando la espalda. "Su lengua en mis pezones... me hace sentir como una mujer," Se dijo Alex.
Jordan, caliente por el momento, lo volteó gentilmente. "No aguanto más, te necesito y te quiero conmigo. Hay más manera de tener sexo, quieres?", dijo, mientras sacaba un aceite lubricante de su bolsa, Alex se sonrojo y asintió con nervios y sin dudarlo más Jordan comenzó a lubricar el ano de Alex, este gimió por el estímulo que jordan le estaba haciendo.
Jordan entró lentamente por atrás, era la primera vez que ambos tenían sexo anal. "Estás tan apretado... Se siente tan caliente y apretado, Alex", gimió Jordan, quien comenzaba a moverse con un ritmo creciente. Alex sintió un placer intenso y abrumador, su pequeño pene comenzó a gotear pre-semen. "Su verga por fin esta dentro de mí, haciéndome sentir... Mujer... Quiero más." Pensó Alex mientras Jordan eyaculaba con un fuerte gemido, dejándose cer sobre él. "Cuando tengas tu vagina... Me la cogeré hasta que grites mi nombre." Su voz temblaba, revelando un deseo por el cambio completo.
Alex le relató el encuentro a Elena, sonrojado pero con emoción. "Fue apasionado, mamá. Jordan me desea cada vez mas." Elena rio con calidez. "Justo así empezó tu padre conmigo jiji. Vamos, compremos más lencería de encaje y ropa sexy, la vas a necesitar. Prepárate para intensificar tu intimidad con el."
Los meses siguentes su vínculo creció. El sexo anal se convirtió en una rutina diaria, Jordan lo tomaba contra la pared de la cocina, en la ducha bajo el agua caliente, en la sala o en cualquiera de sus camas, sus manos apretaban los senos crecientes de Alex mientras se la cogía. "Mira cómo mi verguita se encoge más... pronto tendré una vagina mojada por ti bebe", susurraba Alex, su aliento caliente en el cuello de Jordan mientras esté la penenetraba con fuerza y pasión.
Otro día más con su madre, fueron a comprar vestidos ajustados que acentuaban las curvas. "No sé te ven para nada mal eh, tienes una gran genética jiji, pero tus pompis aún no son tan grandes como las mías jaja", dijo Elena. "Ay mamá... Basta, me sonrojas..." Contestó Alex.
En el mes seis, los pechos de Alex eran una copa D, grandes y sensuales; su pene ya era minúsculo, de hecho ya era parte de la vagina que ya comenzaba a formarse con labios pequeños y una humedad natural. Si cara era más femenina, ya no había casi rasgos masculinos, su cuerpo se terminó de afinar y ahora sí tu la veías en la calle era una mujer hecha y derecha.
En este mes, el sexo era salvaje, Jordan lamía su culo antes de penetrar. "Estás tan mojadita ya.", gemía, mientras se le metía con fuerza. Alex gritaba de placer, pensando: "Lo estoy comenzando a amsr... Me hace sentir completa, deseada, me hace sentir una mujer real."
En el mes siete la vagina está casi completa, si pene ya es un clítoris sensible palpitando. Alex, ahora Alexa no desaprovechaba ningún momento a solas, Alexa se masturbaba siempre que podía. Había comprado unos juguetes sexuales para justo disfrutar estos momentos en dónde gemía y gritaba como loca en su habitación.
Y cuando Jordan regresaba a casa este le introducía sus dedos en su joven vagina, que, aunque aún no estaba formada en su totalidad lo hacían por recomendación médica ya que así la estimulaban y hacian que todo funcionará correctamente y así, jordan también exploraba lo que estaba por venir, mientras continuaban con la penetración anal. "Pronto, Alexa... tu vagina pronto será mío", mientras se la cogia de perrito.
Elena, llegó a casa "Estás radiante de amor, dónde está jordan?", dijo Elena. Alexa respondió "salió un momento mami... debo contarte algo," Alexa le contó todo a su mamá, Elena grito y la abrazo, "excelente! Te estas convirtiendo en una verdadera mujer mi amor. Pronto el sexo anal quedará en el pasado y por fin podrás experimentar lo que es ser una mujer completa, pero debes cuidarte," salieron del departamento y compraron condones. "Esto es por precaución, no quieres embarazarte luego luego jiji."
El mes ocho fue el más complicado, físicamente Alexa estaba cansada ya que ahora los Cambios eran internos, su útero se estaba terminando de formar y eso hacia que el dolor fuera increíblemente insoportable. Aún así, cuando Alexa se sentía bien el sexo nunca faltó, pero este se hacía más intenso ya que Alexa ya comenzaba a tener orgasmos múltiples.
Finalmente, en el mes nueve, Alexa —ahora completamente mujer— completó la Transición. Se miró al espejo: cabello largo y sedoso que llegaba hasta debajo de sus hombros, labios carnosos, senos enormes y firmes que se veían increíbles con cualquier prenda, nalgas grandes y bien trabajadas que invitaban a ser nalgeadas, y entre las piernas, una vagina húmeda, rosada y ansiosa por ser explorada. "Dios... Soy hermosa... Nunca imaginé que está sería mi versión final." Pensó, con lágrimas de alegría.
Elena y Marcus la visitaron. "Eres impresionante, hija", dijo Elena, abrazándola. Marcus añadió: "eres incluso más bella que tú madre mi niña." Los tres se abrazaron.
Sono el celular, era Jordan quien interrumpió el momento, le pidió a Alexa que se arreglará, nerviosa Alexa miró a su mamá y está le guiño el ojo, "oye cariño, te veo en la casa? Le ayudaré a Alexa con esto" Marcus asintió y se fue. Elena tomo de la mano a Alexa y se la llevó, primero a una estética, ahí le acomodaron el cabello, le hicieron manicure, pedicure y todo lo que tenía que hacerse. Al salir se fueron a su casa, "listo, te ves preciosa, te ayudo con el maquillaje?" Le dijo Elena y Alexa asintió, su mamá la guío y quedó preciosa, "listo mi niña te ves increíble ahora, te toca a ti, tu sabes cómo conquistar a tu hombre así que nos vemos linda." Elena se fue y Alexa comenzó a prepararse con confianza, primero, una lencería a juego que por supuesto eran una tanga y un brasier push-up, luego unas medias y encima una falda negra que resaltaba sus enormes nalgas, luego siguió con una blusa verde que a pesar de no tener escote hacia que sus senos se vieran enormes. Jordan llegó con flores en mano, Alexa brinco del sillón y lo abrazó para después darle un largo beso en la boca.
"Wow, te ves... increíble Alexa" dijo jordan asombrado, "puta... nunca pensé que se vería así de linda al final... aparte esas nalgas y ese tetas se ven increíblemente bien" pensó jordan. Salieron del departamento, durante el camino Alexa pregunto cómo estuvo su día y al llegar restaurante la plática siguió fluyendo bien. Pidieron unas cuantas botellas y Alexa comenzó a sentir los efectos del alcohol en un cuerpo femenino, "creo que me empiezo a poner poquito borracha... Nos vamos?" Le dijo Alexa en tono seductor, jordan se levantó, medio la mano y partieron a la casa.
Al llegar Alexa aventó sus tacones e invitó a Jordan a su habitación con un movimiento de manos. Alexa se sentó en la cama y habló "Quiero que... seas el primero en dentro de mi, dentro de mi vagina." Dijo visiblemente nerviosa.
"Espero disfrutes de mi bebé," susurró alexa, quitándose lentamente su ropa hasta quedar en su lencería, Jordan quedó boquiabierto, si bien, ya la había visto en repa sexy ver ahora a la mujer completa y arreglada para el lo hacía sentir muy excitado. "Veo que es una lencería nueva, me gusta, la haces ver increíble Alexa," dijo jordan. El brasier estaba lleno con los pechos grandes de Alexa.
Jordan se acercó y comenzó a quitar lentamente el brasier mientras la besaba salvajemente, los pechos se liberaron, cayeron pesados, sus pezones estaban erectos listoa para ser chupados, luego siguió con su tanga la cual cayó al piso. Jordan la miró con lujuria, mientras se quitaba su ropa.
Su pene ya estaba duro, palpitando por ella. "Alexa... eres perfecta. Te ves increíble", murmuró, mientras se hincaba frente a su vagina la cual comenzó a lamer y chupar con una pasión que Alexa nunca había visto. Para Alexa esto fue diferente, nunca había sentido algo igual, cuando Jordan lamía su ano no se sentía así, esto hizo que Alexa gimiera con fuerza.
Jordan se recostó en la cama y la alzo con facilidad, la colo encima suyo en un 69 y este siguió lamiendo con hambre su vagina, Alexa sabía perfectamente que hacer pero ahora era diferente, jordan no chupaba su dominuto pene, jordan ahora lamía su vagina y eso la hacía sentir muy excitada. Alexa tomo con ambas manos la verga gruesa de jordan y la introdujo en su boca, Alexa comenzó a chupar, lamer y succionar esa verga palpitante por entrar en ella mientras Jordan la nalgeaba y lengua lamía los labios húmedos de la vagina de Alexa, chupaba el clítoris con maestría. "Sabe rico, y está mojada para mí", dijo, introduciendo dos dedos. Alexa se retorció y sintió un fuerte orgasmo "¡Voy a correrme! ¡No pares!" Fluidos empaparon su boca mientras ella gritaba, temblando.
Jordan paro, la recostó en la cama, acarició sus senos. "Son tan grandes, son como los de una diosa", dijo Jordan mientras alzaba una pierna de Alexa, este se posicionó entre sus piernas, su verga rozando la entrada de esa apretada vagina. "Lista, amor?" Preguntó, los ojos de ambos mirándose. Alexa asintió, ansiosa. "Cógeme, Jordan. Hazme tuya." Empujó lentamente, verga entrando se sentía delicioso. "Dios, tu vagina es perfecta! Tan apretada y caliente", gimió Jordan, comenzando a embestir con ritmo.
Alexa paro, y se colocó en 4 "ven, penetrarme así, quiero sentirte completo" jordan sonrió y sin pensarlo dos veces se colo detrás de ella e introdujo su verga nuevamente en ella, Alexa sintió como su verga la llenaba por completo, "Esto es lo que anhelaba. Su verga dentro, entrando y saliendo de mi vagina por fin!." Pensaba Alexa mientras gemía y pedía por más.
Sus tetas rebotaban con cada empuje, Jordan los agarró, pellizcando pezones y besando su cuello por detras. Alexa se quitó, aventó a jordan a la cama y está lo montó, "es momento de que me convirta en tu vaquerita" dijo Alexa con gran excitación en su voz. Tomo la verga con una mano y la introdujo, un fuerte gemido lleno la habitación. "Te amo, Alexa. Voy a hacerte un bebe", grito Jordan. "¡Vente dentro de mi entonces! Quiero sentir tu semen caliente", suplicó ella. Con un fuerte gemido, Jordan eyaculó, chorros calientes inundando el nuevo útero de alexa, desencadenando un orgasmo en Alexa, Jordan sentía como las paredes vaginales se contraían alrededor de su verga mientras ambos compartían el orgasmo.
Se derrumbaron juntos, Jordan la besó suavemente, acariciando su cuerpo. "Esto es solo el comienzo, Alexa. Quiero pasar la vida contigo, creo que estoy totalmente enamorado de ti, te casarías conmigo algún día?" Alexa, con lágrimas de felicidad, asintió. "Sí, Jordan." Respondió con un beso.
En los días siguientes, hicieron una comida en dónde anunciaron su compromiso en su casa a Elena, Marcus y los papás de Jordan, quienes celebraron con lágrimas y abrazos. "Por nuestros hijos", dijo Marcus, levantando una copa.
Dos años después de la boda, Alexa y Jordan vivían en una casa luminosa a las afueras de la ciudad.
Alexa, embarazada de seis meses, lucía radiante: senos más grandes y sensibles, vientre redondo y curvas maternales que Jordan adoraba. Cada tarde él llegaba, ponía las manos en su barriga y sonreía al sentir las pataditas. “Nuestro pequeño ya quiere salir a jugar”, murmuraba besándola.
Las noches eran eróticas apesar del embarazo. Hacían el amor de lado, lento, con Jordan acariciando su vientre mientras la penetraba con ternura. Alexa gemía bajito pero con mucho placer ya que el sexo embarazada se sentía increíble. “Te amo… a los dos”, susurraba él al llegar al orgasmo juntos.
Elena y Marcus los visitaban seguido, orgullosos de en la mujer que Alexa se había convertido.
Por la tarde, recostados en el sillón, Alexa apoyó la cabeza en el pecho de Jordan. “Nunca imaginé que la Transición me haría así de feliz.”
Jordan le besó la frente. “Yo sí lo supe desde el primer día que te vi cambiar. Y ahora somos tres.”
Y bajo la luz del atardecer entrando por la ventana, con una patadita respondiendo a su caricia, supieron que su amor había encontrado su forma más perfecta.

























No hay comentarios:
Publicar un comentario